El campo guanajuatense atraviesa momentos de incertidumbre, y cientos de productores salieron a las carreteras para expresar su preocupación por los bajos precios de sus cosechas y el aumento constante de los costos de producción. Con tractores, pancartas y el apoyo de sus familias, los agricultores buscan visibilizar la difícil situación que enfrentan, señalando que sembrar maíz o sorgo hoy cuesta casi el doble que hace unos años, mientras los ingresos siguen siendo los mismos.
Las manifestaciones se concentraron en distintos municipios del corredor industrial, donde los productores bloquearon temporalmente tramos carreteros para exigir al Gobierno Federal la revisión de los precios de garantía. Aseguran que el costo del diésel, los fertilizantes y las semillas se ha incrementado, lo que hace inviable continuar con las siembras si no se establecen precios de compra que cubran al menos los gastos básicos de cada ciclo agrícola.
A través de sus organizaciones, los campesinos han pedido que el precio del maíz alcance los siete mil doscientos pesos por tonelada y el del sorgo los seis mil, advirtiendo que sin una respuesta clara podrían suspender futuras siembras. Esta situación no solo afecta a las familias rurales, sino también a las comunidades que dependen del trabajo agrícola para su desarrollo económico y social.
El llamado de los productores busca que las autoridades escuchen sus demandas y valoren la importancia del campo como fuente de alimento y bienestar para las y los guanajuatenses. “Queremos seguir trabajando la tierra, pero necesitamos condiciones justas”, expresaron los manifestantes, convencidos de que sin el apoyo adecuado, el futuro del campo en Guanajuato corre el riesgo de marchitarse.
