México dio un paso importante hacia la electromovilidad con la presentación de Olinia, el primer vehículo eléctrico desarrollado en el país, un proyecto impulsado por el Gobierno Federal que busca ofrecer una alternativa accesible, sustentable y fabricada con participación de talento mexicano, además de fortalecer una industria que hasta ahora ha estado dominada por empresas extranjeras.
La presentación se realizó en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, donde la presidenta Claudia Sheinbaum condujo una de las unidades prototipo y destacó que el proyecto representa una apuesta por la innovación tecnológica nacional, la generación de empleos especializados y el impulso a nuevas cadenas de proveeduría vinculadas con la industria automotriz y energética.
De acuerdo con los responsables del proyecto, Olinia tendrá un precio estimado de alrededor de 150 mil pesos en sus versiones de entrada, una cifra considerablemente menor a la de la mayoría de los vehículos eléctricos que actualmente se comercializan en México, por lo que el objetivo es acercar este tipo de tecnología a un mayor número de personas y acelerar la transición hacia formas de transporte más limpias.
El proyecto contempla distintos modelos orientados a necesidades específicas, entre ellos vehículos para movilidad personal, transporte comunitario y reparto de mercancías de última milla, todos con sistemas de propulsión eléctrica y diseñados principalmente para recorridos urbanos, donde se concentra gran parte de la demanda de movilidad diaria.
Aunque el prototipo ya fue presentado públicamente, la producción industrial comenzará en 2027 y se prevé que Puebla sea una de las principales sedes de fabricación, tanto de los vehículos como de algunos de sus componentes estratégicos, incluidas las baterías, con la intención de incrementar gradualmente el contenido nacional y consolidar una cadena de valor mexicana.
Más allá de la fabricación de un automóvil, Olinia busca convertirse en un símbolo de desarrollo tecnológico para el país, ya que el proyecto pretende reducir emisiones contaminantes, impulsar la innovación, fortalecer la industria nacional y demostrar que México puede participar en un mercado global que actualmente lideran gigantes como Tesla, BYD y otras marcas internacionales, convirtiéndose así en una de las apuestas industriales más ambiciosas del actual gobierno.
