El presidente municipal de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, reveló que él y su familia han sido víctimas de amenazas provenientes del crimen organizado, luego de que se negara a ceder a presiones y exigencias al inicio de su administración, asegurando que grupos delictivos lo buscaron para obtener beneficios y control sobre áreas del gobierno municipal, situación que rechazó por completo desde el primer momento.
De acuerdo con su testimonio, antes de asumir el cargo fue citado, bajo el argumento de reunirse con representantes del sector empresarial, y al llegar al lugar se encontró con individuos vinculados a una organización criminal, quienes exigieron recursos económicos y posiciones estratégicas dentro del Ayuntamiento, lo que derivó en una negativa absoluta por parte del alcalde y en el inicio de actos de intimidación.
Ramírez Sánchez señaló que los mensajes de advertencia comenzaron con llamadas telefónicas y con la presencia de sujetos desconocidos cerca de su entorno familiar, además afirmó que integrantes de su equipo también han sido objeto de amenazas, por lo que algunos han optado por separarse de sus responsabilidades, con el fin de evitar riesgos mayores.
El alcalde expresó que, aunque la situación ha generado preocupación en su círculo más cercano, su decisión es mantenerse firme en el cargo y continuar trabajando por la población celayense, sin negociar con quienes buscan someter al gobierno municipal a intereses ilícitos, no obstante, reconoció que contempla la posibilidad de reubicar a su familia, con el propósito de garantizar su integridad.
La denuncia pública exhibe el clima de vulnerabilidad en el que operan autoridades locales, en municipios afectados por la violencia organizada, donde el ejercicio del servicio público implica un riesgo constante y donde la seguridad institucional se convierte en una prioridad urgente para proteger tanto a los funcionarios como a la ciudadanía.
