La confrontación entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Gobierno Federal alcanzó uno de sus momentos más tensos luego de que integrantes del magisterio irrumpieran en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en la Ciudad de México, donde realizaron destrozos, pintas y provocaron daños al mobiliario como parte de la jornada nacional de protestas.
La movilización ocurrió mientras dirigentes de la CNTE sostenían nuevas mesas de diálogo con autoridades federales para intentar encontrar una salida al conflicto que mantiene a miles de maestros en paro y movilización permanente desde hace varios días. Sin embargo, la falta de acuerdos concretos volvió a generar inconformidad entre los manifestantes.
Los docentes exigen la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, un incremento salarial del 100 por ciento, la desaparición del sistema USICAMM y mejores condiciones para su retiro laboral, demandas que consideran históricas y que, aseguran, no han sido atendidas por las distintas administraciones federales.
Además de la toma de las oficinas de la SEP, la CNTE ha mantenido bloqueos en vialidades estratégicas de la capital, afectando la movilidad de miles de ciudadanos y generando preocupación entre sectores empresariales y turísticos, particularmente porque las protestas ocurren a pocos días del inicio del Mundial de Futbol 2026.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado su disposición al diálogo, aunque ha señalado que algunas de las exigencias del magisterio representan un impacto presupuestal que actualmente no puede asumir el Gobierno Federal. A pesar de ello, las negociaciones continúan a través de las secretarías de Gobernación, Educación e ISSSTE.
Mientras no exista una respuesta que satisfaga sus demandas, la CNTE advirtió que mantendrá el paro nacional, los plantones y las movilizaciones en distintos puntos del país, lo que anticipa nuevas jornadas de presión política y social en los próximos días.
