El alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez colocó una de las promesas más ambiciosas de su gobierno al asegurar que para agosto de 2026 Celaya podría alcanzar el objetivo de calles sin baches, un problema histórico que se ha agravado por el desgaste de vialidades y la falta de mantenimiento constante.
La estrategia planteada por el gobierno municipal incluye la adquisición de maquinaria especializada y la conformación de cuatro cuadrillas permanentes para atender el bacheo y el reforzamiento de calles mediante gravacero, con la intención de dejar atrás los esquemas temporales que, hasta ahora, no han logrado resolver de fondo el deterioro vial.
De acuerdo con lo expuesto por el alcalde, los trabajos comenzarían con mayor intensidad en las principales avenidas y se extenderían de manera gradual a colonias y comunidades, con un primer balance previsto para mayo de 2026, antes de la fecha límite comprometida.
El anuncio se da en un contexto en el que las condiciones de las calles representan no solo una molestia cotidiana para automovilistas, sino también riesgos de seguridad y costos económicos para la población, lo que convierte el cumplimiento de la meta en un indicador clave de eficacia gubernamental.
Más allá del anuncio, la promesa de “cero baches” abre una expectativa ciudadana que obligará a la administración municipal a demostrar avances medibles, continuidad en los trabajos y transparencia en el uso de recursos, en un tema donde las promesas suelen ser frecuentes, pero los resultados, escasos.
